Indigo Eye. Rubén Grilo

Indigo Eye. Rubén Grilo. 2019. Foto: Cortesía del artista
01.02 - 24.03.2019

Martes - Domingo, 10:00 - 20:00 h

Planta 5

Entrada libre

El goce es uno de los aspectos fundamentales en la narrativa actual del trabajo. Sus implicaciones, contradictoriamente, no son el aumento del placer en el ámbito laboral sino el aumento de la temporalidad y la dedicación al trabajo. A esta situación se añade, además, la cuestión de la “recompensa” y sus complicidades en el ámbito de lo material. Desde esta perspectiva, el chocolate es una sustancia que condensa muchos de los aspectos que definen la condición laboral contemporánea y lo social entendido como sistema. Como materia, el chocolate parece destinado a satisfacer permanentemente un deseo insatisfecho. También es una sustancia tramposa: el resultado de diversas mezclas que, sin embargo, remiten continuamente al fantasma de una supuesta pureza vinculada a la ficción de lo artesanal. Como objeto, las diferentes formas que adquiere son el resultado de técnicas de control sobre la materia, en las que el molde funciona como la promesa de la infinita reproductibilidad a través de un patrón y como ejemplo de la menor materialidad o invisibilidad de unos elementos sobre otros. Reconvertido en moneda, el chocolate invoca no sólo cierta condición de fetiche contemporáneo, sino su propio pasado como materia de intercambio económico o su vinculación histórica con las élites sociales. Indigo Eye es una exposición que funciona como un sistema de filtrado en el que también aparece una fantasía recurrente: el carácter único e irrepetible del molde que configura la identidad.

Esta exposición se enmarca dentro de Mirror Becomes a Razor When It’s Broken, un proyecto comisarial anual de Sonia Fernández Pan.

Rubén Grilo utiliza su obra como una herramienta para explorar la mecánica de la subjetividad: cómo se constituye, dónde están sus límites y cuál es su potencialidad. Su trabajo a menudo hace referencia a los umbrales de la percepción, a la escala corporal humana, a la mecánica de los afectos y a narrativas que refuerzan culturalmente el mito del sujeto, tales como la creatividad, la personalidad o el estilo. En los últimos años ha trabajado con materiales y formatos tan diversos como la animación láser, los moldes de chocolate, las proyecciones de PowerPoint o los patrones de desgaste utilizados por la industria para manipular los pantalones tejanos. Aunque muchos de estos elementos aparecen de forma recurrente y algunas de sus piezas están formuladas con una fuerte lógica interna, Grilo evita deliberadamente la interpretación. Al contrario, su trabajo puede entenderse como un sistema cambiante y autónomo en tensión con el medio, el tiempo y el espacio en el que se expone. Sus instalaciones invitan a revisar la separación artificial entre texto y contexto, entre lo interior y lo exterior, entre la experiencia y el conocimiento, entre la información y el ruido. Rubén Grilo (Lugo, 1981) se formó en la Universidad de Barcelona y en la Rijksakademie van Beeldende Kunsten de Ámsterdam. Ha expuesto en la Fundació Joan Miró (Barcelona), La Casa Encendida (Madrid), Künstlerhaus - Haller für Kunst & Medien (Graz), Nogueras Blanchard (Madrid), Hilesheim Kunstverein, V4ULT (Berlín), Union Pacific (Londres), Martin van Zomeren (Amsterdam), CIRCA Projects (Newcastle upon Tyne), 1646 (La Haya), Supplement (Londres), Wilfried Lentz (Rotterdam), CGAC (Santiago de Compostela), CSS Bard (Nueva York), o MARCO (Vigo), entre otros. También ha comisariado una exposición en Future Gallery (Berlín), ha colaborado con Spiros Hadjidjanos en una performance para el CA2M (Móstoles), y ha participado en proyectos con Drop City en el MHKA - Museum of Contemporary Art (Amberes) y con Metaphysics en el ZKM - Center for Art and Media (Karlsruhe) y el Computer History Museum (Mountain View). También ha lanzado una línea de pinturas al óleo llamada Everfresh, que fue presentada en la Akademie der Künste con motivo de la 9ª Bienal de Berlín. Grilo ha sido artista residente en Gasworks Londres y ha recibido la beca de la Fundación Botín, Generación 2017 y el premio ARCO de la Comunidad de Madrid.