UN PLAN SENCILLO

Un plan sencillo del arquitecto y artista italiano Matteo Mariotti es una exposición, un estudio arquitectónico y un sueño. Un viaje de ida y vuelta del espacio al papel para celebrar en el recorrido la geometría y la paciencia.

El proyecto nace del propósito de investigar la arquitectura del Palacio de Cibeles por medio de un plano secante. Basándose en la más sencilla de las pruebas, la intersección entre una superficie inclinada y un espacio arquitectónico, Mariotti materializa el largo proceso de medición del edificio y su construcción geométrica en una línea azul que se dibuja sobre cada uno de los elementos arquitectónicos de la entrada y las plantas del edificio. La cinta de pintor, un metro y una escalera hacen la magia y la superficie inclinada aparece. La línea recuerda el rastro de una inundación. Una masa de agua llenando un palacio inclinado. Un sueño.

La exposición se compone de tres momentos:

La instalación. Una cinta azul de 5cm de ancho dibuja la intersección de un plano a lo largo del hall, la entrada y tercera planta de CentroCentro. Al “seccionar” el edificio, allí donde la sección arquitectónica en papel proporcionaba un sentimiento de control del objeto, un plano secante arbitrario y a escala real suprime la autoridad del observador hasta el punto de reducirlo a parte del objeto seccionado. Uno de los objetivos de la instalación es dejar que el visitante disfrute de las consecuencias formales de esta operación. Invitarle a seguir la línea por cada superficie y moldura, olvidando su primitiva razón de ser.

Los dibujos. Todos los gráficos necesarios para la ejecución de la instalación están expuestos. Hay un gran plano general con la medición del espacio y construcción geométrica de la intersección, y dibujos con las informaciones necesarias para trasladar el proyecto a la realidad física del palacio. El visitante toma conciencia así del porqué de la cinta, de la existencia de una razón ordenadora.

El sueño. En un espacio apartado se proyecta una secuencia de paisajes en los que aparece el Palacio de Cibeles torcido e inundado. A pesar del acontecimiento dramático que se retrata, son imágenes de quietud. Carente de dramatismo, la circunstancia se vuelve bella. Una vez más, el espectador puede olvidar las causas y dedicarse a la contemplación de la superficie de agua que corta el edificio en dos partes. Tardará poco en descubrir que la huella del agua coincide con la línea azul que recorre el palacio. El resto de las conjeturas son cosa suya. 

 

Fechas

30 SEPTIEMBRE 2016 – 19 MARZO 2017

Lugar


Planta 2ª. PATIO DE OPERACIONES